domingo, 4 de octubre de 2009

La lectura en Chile: Un asunto elitista.


Que los libros en Chile son caros, es verdad. No tan solo son caros, sino que a veces inalcanzables. Leer en Chile es lo mismo que comprar un buen whisky (un Red Label por lo bajo cuesta $9.000 al por mayor, uno de verdad, no uno pirata) o fumar un buen tabaco (sobre los $8.500 el paquete de 50 grs.).

Debo estar agradecido, me dijo un hueon por ahi, de que pueda yo darme esos "gustos". O sea comprar 1 o 2 libros por mes, tener para mis 2 bolsitas de tabaco y para un Red Label o al menos para un 100 Pipers. Pero ese no es el tema, el tema es que pagamos un impuesto al libro del 19% del IVA  cuando podria ser menos y no le haria daño a nadie, es mas, subamos el IVA a los autos de lujo, a las empresas multinacionales que ademas contaminan el medio ambiente y la cosa ni se sentirá. Hay detractores de quitarle el IVA  a los libros diciendo que con eso no solucionamos el problema de fondo que es que en Chile no se enseña a leer, sino a memorizar, que en los colegios se piden libros de lectura obligada que son curiosamente los mismos hace 20 y tantos años y que cuestan usados como $2.000 y si no lo bajas de internet, si es que:
1- Tienes computador
2- Tienes intertet.
3- Sabes usarlo para bajar libros y no pornografia o musica.
Si. Es un problema de fondo. Pero lo que el Gobierno, como Gobierno de TODOS debiera hacer, es acercar la cultura a la gente con menos recursos, y no se hace eso con medidas populistas como regalar libros usados a los colegios pobres, simplemente con poner un biblio-bus que recorra las comunas si primero no se interesa a la gente por el ACTO DE LEER como una actividad sana, culta, elevada y ademas profunda. Como se hizo hace años con lo del deporte, que se construyeron multicanchas en los sectores pobres, no muchas eso si,  y que ahora muchas de ellas estan habandonadas a su suerte...

Para inculcar la lectura hay que empezar por las escuelas, por las familias y por el individuo. Y para eso hay que:
1- Tener buenos profesores, motivados en enseñar y no en dictar y hacer que los niños repitan todo de memoria.
2- Hacer campañas periodicas para inculcar a la lectura, con ferias de libros usados en los sectores de menor nivel lector (ojo, que no es lo mismo que en los mas pobres, aunque muchos de ellos sean lo mismo) .
3- Llevar la cultura lectora al pueblo, compañeros, porque un pueblo inculto es mas facil de manejar y mas facil de gobernar que uno que sabe de qué va la cosa.
4- Atajar ese animal amoral que es la television, que por muy privada que sea la tv abierta llega mas y a mas publico, ponerle riendas, dictarle normas, y que no siga pasando lo que hasta hoy que enciendo mi tele y veo programas de baile gratuitamente sexualizados, noticias que enfatizan en lo negativo, teleseries sin contenido sustancial, noticiarios sensacionalistas donde siguen con lo del alcoholismo, las drogas, la violencia contra esto o aquello.

Aun recuerdo programas tan buenos como "El show de los libros" en los 90's, Cine y video, El mirador,  La hora 25, y el notable programa sobre pintura que conducia un gran pintor chileno que ya ni me acuerdo de su nombre (sorry, fue a finales de los 80's y la verdad...)...

¿Donde estan esos programas ahora?
Yo veia a comienzos de los 90's con mucha frecuencia "El Show de los libros", en Tvn (el canal de todos los chilenos, menos tu) que lo pasaban a eso de las 11:30 de la noche los martes y luego los jueves, las cronicas, la forma en que presentaban los temas y don Antonio Skarmeta que ademas de buen conductor, amable, afable, culto y no snob, es esccritor, uno grande, de esos que no se ven mucho en Chile porque se fueon a Europa. Me desvelaba viendolo, y no tenia ni para haberlo grabado porque en esa epoca era aun estudiante, y no lo veia porque era un programa mas, sino porque era uno bueno y hablaba de libros, musica y cine relacionado con los libros.

Leer en Chile es un asunto de tener plata y ademas de tener la cultura de leer cosas buenas, no novelas romanticas ni pasquines de derecha o izquierda como ese tipo que conoci una vez y que se gastó como $28.000 y tantos en libros de "su" general Pinochet en los que contaba su vida, en otro su lucha contra el marxismo, en otro eran puras fotos y en otro purros discursos hueones de cuando estaba de patron de fundo en Chile... en realidad se gastó mas de 30 lucas en esas hueás, y él, muy contento de ser una persona culta, que se informa, y que tiene opinion... Perdon, mi perro tiene mas opinion que él cuando me ladra diciendome que no le gustó la nueva marca de comida que le compré (igual se la tuvo que comer sí, perro infeliz, ajaja!)

Cruzo la frontera y encuentro en una libreria de Argentina (una chica, de esas casi de barrio) el mismo libro, nuevo, de editorial y todo, a menos de la mitad de lo que lo vi en Santiago, y claro que lo compré, y 12 libros mas. Y claro, mi proxima ida a Argentina ya tiene asignada una o dos visitas a librerias y disquerias para gastarme unas 50 lucas chilenas en libros, revistas, comics y discos, cosa que aca no puedo hacer y de hacerlo no me alcanzaria ni para 5 libros. Alla van a ser como el doble o el triple... ¿Porque los libros alla son tan baratos, si son de las mismas editoriales, las mismas marcas y los mismos autores?

La primera barrera para leer es el precio de los libros, es obvio que si alguien tiene que elegir entre alimentar a su familia y comprar un libro va a elegir lo primero. Y en la canasta basica que el gobierno hace todos los años donde pone lo que una familia "promedio" consume, una vez le pusieron una botella de whisky y un kilo de queso gauda... Que risible, con el sueldo minimo que tenemos una familia "promedio" que vive solo de ese sueldo con suerte le puede alcanzar para la tapa del whisky y una lonja de ese queso de no mas de 2 mm de espesor... Que grupo de hueones mas imbeciles aquellos que "fabrican" la canasta "basica"... (oh, no, el gobierno me va a censurar... Ajajaja!!)

La segunda barrera es: ¿Y qué va a hacer un obrero, un oficinista o alguien del pueblo con un libro, si, primero, no le alcanza para comprar uno, o si le alcanza, con qué tiempo lo va a leer, si en Chile se trabajan mas de 40 hrs semanales, sin contar fines de semana, horas extra y turnos dobles? ¿En que momento alguien a quien le gusta leer va a leer algo si parte de su casa a las 7 de la mañana, los suertudos, y regresa a casa a las 8 o 9 de la noche? No me vengan con que va puede aprovechar las "horas muertas" de sus viajes en metro, micro o las horas -minutos- de almuerzo. Porque en un metro repleto de gente en las horas punta, con sueño, cansado al regreso, ¿quien va a leer? 

Y la tercera y maldita ultima barrera: la cultural. ¿Que hace un hombre o mujer promedio los fines de semana ademas de descansar del monton de horas que laburó en la semana, ver tele como condenados, hacer un asado con los amigotes o familiares, ir a un partido o simplemente osear mirando por la ventana? Ni me digan que va a agarrar un libro y a mirarlo al menos. A mi me miraban raro porque los fines de semana en mi epoca estudiantil me quedaba pegado con un libro todo el dia, ademas de con mi musica. Hasta me llevaron al sicologo porque "no era normal" no salir a fiestas o a un partido de futbol con los demas jovenes del barrio. Pais de mierda inculto. Pero el vicio no terminó con eso. Es mas, el sicologo aplaudio mi interes por leer y sobretodo se admiró de que me fuera mucho mas inteligente que el promedio de mi edad (13 en esa epoca) y que tuviera ya opinion no tan solo politica, sino moral, religiosa y cientifica.  Ahi quedó todo. Me dejaron en paz con mis libros y mi musica y ahora es parte de lo que hago... que no lo voy a contar ahora... pero se adivina.

Entro a una libreria, y lo primero que veo es a gente de plata ojeando los libros, y comprandolos, por mi pinta me miran raro, es que es una cosa de elite, como dije, porque visto de jeans pero no tengo la pinta de estudiante de universidad tampoco, que seria lo obvio en esos "salones" de libros. Por alla un viejo con pinta de diputado, por alla una señorita con pinta de ejecutiva, o una señora con joyas y bien pintada mirando novelas rosas, y yo, viendo si le han bajado a los de Stephen King, pero no. Mas alla esta una coleccion de libros de Lovecraft reeditados, que voy a ir a comprar a Argentina mejor, y algo mas alla el tesoro prometido: El señor de los anillos, version de Coleccion, los 3 tomos en uno, empastado, con todas las ilustraciones, tamaño no se cuantos, formato de lujo y precio igual de lujo $56.800 pesos, con mi descuento por ser socio del local y mi descuento por que soy escritor... mejor, lo compro al otro lado de la cordillera...

La bella del metro




      Ido, metido en mi música, de pronto noto subir al vagón a una dama, una señorita muy bien vestida, con una de esas ropas como de oficinista, no, era como de jefa de oficinistas, o de secretaria de alto ejecutivo, un traje muy bien hecho, muy fino, muy a su medida perfecta, y ella se pone frente a mí, yo oigo la música, ella no me mira, nadie me mira en realidad, estoy metido en lo mío, como siempre, oyendo a Slayer, odiando al mundo, la miro, miro a la que esta mas allá, porque hace rato que estoy solo, que estoy libre, que no abrazo a nadie, que nada de nada, y la miro. Ella no se fijaría en mí, no soy de su tipo, que seguramente es un tipo ejecutivo, un ingeniero, un abogado, un médico, uno de esos, el vagón esta repleto, hace una calor infernal, pero no me importa, tengo frío, hace rato que tengo frío, hace rato que la miro y me mira de reojo y me hago el tonto porque seguramente no me mira a mí, sino lo que hay allá afuera del vagón del metro, los carteles de las estaciones que pasan y pasan, la gente que entra y que sale y que se amontona y nos aprieta, ella se afirma, yo no, porque voy apoyado en la puerta que da al lado que no se abre del vagón. El metro para, gente que baja, gente que sube… la miro, es bonita, más que bonita, es fina, es blanca, tiene unos ojos claros, una mirada un tanto nerviosa… me imagino que es abogada, o doctora, o ejecutiva, porque el traje es fino, porque tiene un anillo con una joya de verdad, no de esas de la calle, eso lo sé porque las conozco, y me mira cuando no la miro, es la 8ª vez que hace eso, las he contado, yo la miro de nuevo, su pelo castaño claro, sus facciones finas, oigo ahora a Queen, ella está cerca mío, imagino que escucha lo que yo escucho cuando el vagón se detiene y su ruido no entorpece mis ondas sonoras, estoy en lo mío. Hace rato que estoy solo. Que estoy libre, que soy un nuevo hombre, pero solo. Imagino que no quiero esa soledad, imagino que tal vez ella y yo… en un mundo paralelo, porqué ella no se fijaría en alguien como yo, tan cuatro ojos, tan de negro, tan ajeno al mundo de ella que da miedo. La gente sube y baja, de pronto ella llega a mi lado acomodándose de los empujones, me mira, me sonríe, yo le respondo, me dice algo, que linda, seguro no es a mí, escucho de nuevo a Mikel Erentxun, me mira, me sonríe, me habla, es a mi quien habla, me saco un audífono, su voz llega a mi mientras el vagón vuelve a moverse. Su voz, que linda, me pregunta si me conoce, le digo que no, sonrío, ojala así fuera, se allega a mí violentamente porque alguien más empujó. Es la hora punta, hora de mierda, hace calor, me dice que me conoce de algún lado, la miro a los ojos, tiene algo familiar, aparte de su belleza, me pregunta si no soy “Klaus”, le digo que ese es mi nombre, sonríe, entonces nos conocemos, me dice, la miro mas, sonríe, por la cresta que es linda, que es fina, que es bien hablada. Me siento mínimo ante ella, como un perro de la calle frente a una perrita de raza, otro empujón, se afirma de mi brazo, le pregunto su nombre, me dice que Bernardita… que si no estudie ahí, me dice, y vuelvo 15 años en el tiempo… no sé su nombre… le digo que disculpe, pero no recuerdo, que soy malo con los nombres, cuando no es así, la miro, por la cresta que es linda, y fina, y que bien huele, es un perfume caro, como su ropa, como su anillo y su cartera. Que pololeaba con Fernando, me dice, tu amigo del taller de música…
 Un torbellino de recuerdos me inunda, y sale su rostro de entre la niebla. Y recuerdo a mi amigo, que no era tan amigo, y recuerdo que él murió poco antes de terminar la carrera que seguíamos, que lo habían atropellado a la salida del instituto, y me muerdo, le digo que perdona, ya me acuerdo, ¿A dónde vas? Me dice, que en realidad a ningún lado, y ella, que voy a casa, si la acompaño, que está sola porque su hijo está en el colegio todavía y que es temprano… le digo que sí, no se porqué, no puedo decirle a una mujer que no. Nos bajamos en Escuela Militar, conversamos de la vida, de las cosas, de lo que hemos hecho, me dice que se acuerda de mi porque andaba siempre callado, que con una guitarra o con un libro, que qué es de Carola, mi ex de esa época, que no sé, le digo, no duró mucho eso… salimos del metro, me dice que su depto queda cerca, no pregunto en qué trabaja, me dice con alegría que me veo bien, que no pasa el tiempo por mí, la miro, por la cresta que es linda, que suerte tenía ese Fernando con las mujeres, lástima que se haya muerto… le pregunto que qué hace, dice que es ejecutiva de un banco, buena plata, pero mucho trabajo… caminamos por la avenida, la tarde es fresca, mis audífonos hace rato que suenan solos porque me los saqué. Caminamos un par de cuadras hacia adentro de la avenida y llegamos a un edificio de departamentos. Se ve contenta ella, entramos a su edificio, me siento raro, todo esto es raro, yo entrando a un edificio de esos caros y con piscina acompañado de una hermosa joven ejecutiva, y yo con esta pinta de metalero que no dejan entrar a un mall por miedo a que proteste o qué se yo . Es un lindo edificio, con piscina y todo, me dice que hace poco vive ahí, que disculpe el desorden, que no encuentro cuando entramos al fin a su depto, el 33-A en el 3er piso, tiene linda vista, a la calle, es pequeño pero acogedor, me sirve una lata de cerveza, que me relaje, que si quiero más saque no más del freezer, que hay de sobras, que va y viene, y pienso obscenamente en una escena porno con ella en su cama, escena que borro de mi mente con un sorbo de la fría beer. Mejor dejar eso a otros, me digo.

Estoy calmado pero atento, todo esto es muy raro, miro las fotos, los libros, me sorprendo de ver una foto del Fernando con ella a los 15 entre los libros, saco uno de Jodorowsky, sonrío, y me acuerdo que con ella conversábamos del tarot, de Jodorowsky, de metafísica, y que luego llegaba Fernando y nos reíamos, y que Fernando no entendía de esas cosas, era hombre muy práctico, metido a la matemática y la física, mientras yo estaba de cabeza en la música, las protestas y la literatura. Con Bernardita conversábamos de estas cosas, y de otras, y cómo no la fui a reconocer, porque en esa época ella era otra, fina, hermosa y bien hablada como ahora, pero joven, joven, llena de sueños y de metas impuestas por sus padres, no por ella, metas que viéndola ahora había alcanzado, dejando atrás a los de la clase, a los de nuestra generación, que terminaron de vendedores de grandes tiendas, de mecánicos, de milicos o de contadores venidos a menos… pero ella, siempre inteligente, siempre mirando pa delante, ahora con un depto, ahora con ropa fina, con un buen puesto, y seguramente con un buen sueldo que no imaginaba yo con mi sueldo de bohemio y soñador. Finalmente salió de su pieza, con otra ropa, siempre tan fina ella, siempre sonriendo, me pregunta si me acuerdo de lo que hablábamos entonces, de lo que soñábamos, de lo que creíamos, me toma la mano, me lleva a su mini bar, se sirve un poco de vodka naranja, mire que fina ella, se sienta a mi lado, me hace sentar a su lado, reímos, me relajo al final, cae la tarde, me pregunta por Fernando, por su perdida, por lo que pasó al final, me acuerdo lo que pasó al final, en su funeral al que llegué tarde, en el que no hable, en el que hablaron todos, hasta ella, que lloraba de esa manera, alguien la consolaba, no era yo ese alguien, era otro de los amigos de Fernando, y una amiga también creo. Me dijo que hubiera querido que fuese yo el que la consolaba, porque era yo el más cercano a ellos, no esos hueónes, me dice molesta un poco, la miro, es tan linda, tan fina, y recuerdo a Fernando, diciéndome que tuviera cuidado, en broma eso sí, de que ella era demasiado perfecta, que tenía miedo de terminar con ella, porqué era única, y yo, que no le pusiera tanto, que no debía ser así, porqué él la admiraba, no tan solo la amaba con ese amor juvenil de esas épocas, la admiraba, su fuerza, su inteligencia, su entereza, su belleza que opacaba a otras por lo fina, por lo dama, por lo bien educada, y nosotros como quiltros, desordenados, locos, risueños, recordaba también los viajes por la ciudad con ellos, la lluvia, porque parecía como que llovía siempre en el pasado, las tardes en el Normandie, donde él se dormía, y ella lloraba con la última escena de Blanc abrazada a mi brazo que se dormía con lo fuerte que lo agarraba, y luego nos separábamos, ellos se iban por su lado, yo por el mío, ellos a diox sabe dónde,  yo a mis tocatas y mas caminatas por las calles grises… entonces conocí el tabaco, la pipa, a Tolkien en una rueda del Instituto chileno norteamericano, y así fueron pasando esos años, terminé lejos de todo eso, de ellos, de ella, cuando Fernando murió, cuando ella se fue del instituto, cuando yo partí al ejercito, y así fueron pasado los años, borrando las caras, borrando las voces, y luego estaba ella, ahora, frente a mí, hablándome de él, del pasado, de lo hecho, de lo que no…
Luego el silencio. Luego una mirada, afuera comenzaba a llover. Mire que destino más de mierda, como si algo evocara en el presente mis propias memorias oxidadas.  Nos miramos en ese silencio enorme. Me preguntó si estaba con alguien, que no, le digo, hace rato terminé un matrimonio que no trajo mas que dolor. Que me estaba como sanando, que de nuevo estaba en lo de la música, sonríe. Tan linda ella. Sonríe. Me toma la mano. Quiero besarla. ¿Cómo no querer besar esa boca tan tierna, tan suave?... sonríe. Me acaricia la cara, se acerca a mí y me abraza, y llora. ¿Dónde estuviste?, me pregunta, ¿Dónde te habías metido tanto tiempo? Y llora, y llora y quedo desnudo ante ella, y no sé qué decir, ni que hacer más que acariciar su pelo tan perfumado, llora, y me mira, y sonríe, y nos hundimos en un beso lleno de dolor, de culpa, de vacío, de ternura olvidada… 

© 2009, Klauss Demon. Derechos reservados. "Pohibida su reproduccion total o parcial."
Tambien puedes leer mis otras historias y poemas en:  http://www.textale.com/klauss-demon/

martes, 14 de julio de 2009

DE: 13 versos satanicos... (por Klauss D.)


2
Deseos

Golpe en la carne
“no lo harás mas”

Grito en la cara
“por tus pecados pagarás”

Pero la carne dañada sana con purulencias
El ensordecimiento agranda los demás sentidos
Y las prohibiciones se vuelven dulces anhelos que forman crisoles de placer prohibido

Y el niño se vuelve hombre
Con toda su carne
Con toda su sangre
Con todo su odio reprimido

Y se detiene
El deseo nunca ha cesado
El ansia carcome bajo las llagas
como gusanos cálidos que alimentan la misma sangre
Y los ojos le muestran la ansiada
Rosada y candente
carne ajena

Finalmente lo prohibido se vuelve una obsesión
La obsesión una costumbre
Y la costumbre una manía enfermiza

Los besos nunca dados
Las caricias prohibidas
Los tabúes néctares ansiados

Solo el viejo “pecado” lo puede salvar de un mal final
Solo el ahogarse en él lo pude liberar
¡Grita niño, corre!
¡Consúmete en el placer!
¡Corta las cadenas!
¡Sé feliz y ama!
¡carne con carne!
¡ansia con ansia!
¡placer con placer!

miércoles, 3 de junio de 2009

M


El rezo de un niño hambriento
El beso de una amante lejana
La ilusion de volver a casa de un soldado moribundo en un campo de flores ensangrentadas
Eso eres tu
No mas que un sueño tras una pared de locura
De sangre derramada arrancando de a poco la vida
De una pesadilla soñolienta y lejana
De un beso robado en una tumba
Solo eso eres tu….

domingo, 4 de enero de 2009

Lost Cat

La lluvia interminable de agosto
Oí entonces ese ruido en mi puerta
Rasguño suave
Maullido enfermo

Creí que enloquecía
En medio de un sueño laberíntico
Oscuro
Lleno de faroles multicolor

Creí que un sueño febril
Mezcla de tabaco y ron

Creí que el dolor angustiante
De esa perdida olvidada

Creí que el delirio de las sombras solitarias
O el frío de mi casa derruida

Temeroso,
Aun llorando,
Dejé abrir la puerta
Como luz,
Como niebla,
Blanca como la muerte
Empapada de esa lluvia reflectante
Una gatita maullaba

Blanca y fría
Temerosa como yo de esas sombras gélidas
Que mordían todo

¿qué quieres?
Ven, pasa,
Aun queda calor aquí

¿qué quieres?
Ven, sécate junto al fuego,
Dormita a mis pies
Ronronea en mi pecho
Llévate el dolor

Ven,

Toma un poco de mí
De lo poco de mí que hoy queda
En las sobras que ella dejó
en este lugar

lunes, 8 de diciembre de 2008

Perfume



Cierro los ojos
Elevo mis sentidos
Lentamente huelo
Y adivino tu espalda

Desnuda
Alta
Erguida
Como una suave cascada
Como un velo místico
Como un muro de humo blanco

Profundo me pierdo
Siento tu perfume
Otra vez estás aquí
Otra vez adivino tus pechos blancos
Otra vez tu risa explota en los rincones

Pasillos carcomidos
Que ahora se vuelven nubes astillosas
Rincones atormentados
Que ahora son de nuevo la vida

Desnuda
Pieza inconsistente de porcelana enmohecida
Blanca como nadie
Frágil
Mil veces frágil

Intento no caer
Sosteniéndome tontamente en mi sangre derramada
Pasamano inútil
Estéril intento de niño lisiado
Vigas que rompo de llanto y gritos
Gritos que secan mi sangrienta garganta

Solo tu perfume
Delicado
Tenue y vivo
Ha quedado en esta habitación blanca….

Oh musa imberbe!!



Oh, musa imberbe
De malos consejos
De malos ratos
Oh, tu, musa oscura
Delirio de horas soñolientas
Farol de túneles oxidados
Oh, tu…
Oh…

Mala sombra que te yergues sobre pastos ya quemados
Añorando el soplido de recuerdos, del pasado
De luces nunca vistas
De sueños irrealizados
Oh, tu, soñolienta
Caricia nunca dada
Beso nunca robado

Oh, tu
Que vienes de horas muertas
De soledades obtusas
De rincones olvidados
Oh, tu que vienes
Tan alegre
Tan campante
Tan sombría y arrogante

A arrastrarme
A encararme
Mi mala fe
Mi falta de afectos
Mi ansia por deseos que reniego
Oh, tu
Mala sombra
Que traes del pasado las demás sombras
De cosas nunca dichas
De cosas nunca hechas
De hechos inconsumados

Oh, tu,
Áspid de alas terribles
De cara tan amable, tan dulce, tan gentil
Que de tal forma te me allegas
Tan de cerca
Tan de frente
Para clavar en mí
El puñal oscuro de la deshonra

Sweet dreams in flesh made



Sueño contigo
Espalda fina
Rota
Angustiada
Sueño contigo

Anhelo contigo
Asfixia que quema
Cigarrillo que ahoga y sacia
Calma que viene antes de la tormenta
Mis manos tiemblan ante el asomo de tu voz
Anhelo contigo

Quemas
En lo profundo de mi piel
Con un cincel afilado, ardiente, lejano, ajeno
Abres heridas que lamo con gusto
Parapléjico de emoción
Dejo que quemes

Me ahogas en tu aliento
En tu risa
En tus sombras que sabes bien sembrar
Dejas tu perfume nauseabundo alrededor
Como diciendo “soy real”

Quemas
Ahogas
Matas y revives el hombre en mi interior
Ese pastor callado que quiere ser emperador
De una tierra de extraños
De un terreno vetado
De un sueño de espejos

Ardes
Besas risueña
Incendias con tus verdes ojos
Y revives la ilusión

domingo, 7 de diciembre de 2008

Bastian, otra historia de las mias

6
VIAJES MALDITOS
Y VIAJES A LO INFINITO


No, si la culpa era de ese hijo de puta.
De eso nada que decir.
Lo supo cuando Gutiérrez tragaba saliva y la expectación del público (del puto público) y las miradas de preocupación de los demás, y él que se quedó mirando ese millón de segundos a ver que cresta se podía hacer para arreglar esa tremenda cagada que Gutiérrez se estaba mandando ante un auditorio repleto.
Apenas eso, supo lo que pasaba.
“Le hicieron la cama”
“ Lo tienen listo con el sobre azul...”
Se acordó de eso en ese millón de segundos, y las imágenes en su cabeza calzaron.
Entonces la música, entonces la mirada de Gutiérrez como preguntando “y ahora qué”, entonces la mirada al auditorio, y un gesto suyo, y Gutiérrez reaccionó siguiendo la pauta que Bastián le diera media hora antes en la habitación del hotel.

Les cagó el plan. De eso era lo único que estaba seguro.

Pero ahora, camino a Punta Arenas, sabía que intentarían algo más contra Gutiérrez, era de suponer, desde que Gutiérrez se metiera con sus cosas de cuentas donde no debía, que algunos hijos de la grandísima puta lo querían cagar, y eso incluía a dos “peces gordos” de la gerencia.
Pero no contaban con su astucia.
¿Qué le podía importar a él, justamente a él, que Gutiérrez quedara cesante? ¿Le importaba acaso pensar en sus hijos, en su esposa, en su amante veintiañera? No. Era algo más grande, era algo que, vaya a saber humano alguno, se llama espíritu de caballero.

Por eso todo el pique desde ese hotel de La Serena hasta el aeropuerto, por eso en el avión desde La Serena hasta Santiago, desde Santiago hasta Concepción, desde Concepción hasta Temuco, de Temuco a Valdivia, de Valdivia hasta Osorno, y de ahí a Puerto Montt, y del hotel luego de todo lo que se hizo ahí, al aeropuerto El Tepual de Puerto Montt con el notebook encendido, haciendo y rehaciendo el discurso que Gutiérrez, otra vez Gutiérrez, debía dictar, pese a su terror escénico, pese a su miedo a dar discursos, a su temor a quedar tartamudo, a hacer el ridículo, a que le jodieran el trabajo como sabía que se lo querían joder desde que se metiera donde nadie le dijera que se metiera.

Así que Bastián, ojos cansados, aburrido de esa comitiva de mierda donde lo habían metido por ser el “único en la empresa” que sabía el tejemaneje de esas giras de charlas que daba la empresa todos los años para buscar nuevos socios, por eso Bastián ahí, el único que parecía saber qué cresta estaba pasando entre esos cerdos fascistas y Gutiérrez, y que me lleve la gran puta que sí se lo iban a cagar no más, y Punta Arenas era la última oportunidad de Gutiérrez de salvar el culo dignamente, o irse al carajo con hijos, mujer y amante veintiañera incluida.
- ¿no te cansa esa cosa? – le preguntó uno, en el transfer desde el aeropuerto de Punta Arenas al hotel en que se iban a hospedar mirando al notebook que él tan solicito llevaba encendido al parecer todo el tiempo.
- no, termino esto y me retiro a descansar...
- llevas todo el viaje hueviando con los gráficos y el discurso del Gutiérrez...

Bastián miró al imbécil de Gutiérrez, y al ver su vejez absurda, su pinta de oficinista de clase media, sus arrugas marcadas, sus lentes poto de botella y su cara de tonto al dormir, casi se arrepiente de estarle echando una mano en esa lid violenta en que se había metido por su “falta de carácter” y su “obsesiva compulsión a trabajar mas allá de lo que le convenía”. Casi, pero al verle la cara al que le hablaba, al acordarse de ese maricón hablando en el baño del hotel en Valdivia por celular con alguno de los que le habían hecho la jugadita a Gutiérrez, sus palabras de rabia de que Gutiérrez, de que ese malparido se la pudo esta vez, que no, que si no fue en Valparaíso, ni en Rancagua o donde fuere... sí, yo te aviso viejito, ya, bye... Ese hijoputa, claro, era uno más... pero ¿Qué cresta fue lo que Gutiérrez descubrió que lo quieren echar tan desesperadamente?

Bastián se quedó mirando el resto del camino a la ciudad. No mucho que ver en realidad: Nada de árboles, nada de carretera, nada de gente en las calles, nada de nada, solo el frío, el viento de mierda, y el hotel ése, parecía sacado de una mala película, pero bien atendido, gracias a dios.

Fuera lo que fuera que Gutiérrez supo, era grave, esa tenía que ser la única razón para que lo siguieran y lo mandaran lejos de la empresa a dictar parte de una charla imposible para atraer inversionistas a la empresa. Charla que sabían, por sus datos personales, que le iba a costar dictar, porque sabían que no podía responder preguntas complejas, que se le atragantaba el choclo en el cuello, que le sudaban las manos al tener que pararse ante más de diez personas, y que si él estaba en medio, que si los porcentajes de inversionistas “no eran los esperados”, los “calculados por los empresarios”, los ya necesarios “para expandir más aun el área de producción e influencia de la firma”, ellos sabían a quien echarle al culpa. Fácil el chivito expiatorio.

Bastián, entonces, supo que, aparte de ser él apenas una ficha más, una especie de apoyo logístico y administrativo, de cuasi ayudante psicológico para esos que iban en la delegación, era una suerte de instrumento para evitar eso que debía evitar: Que cagaran a Gutiérrez.

No sabía por qué, que no era asunto suyo, de hecho, que Gutiérrez era el que menos le importaba de su sección, y, de hecho, no le importaba. ¿Porqué hacerlo? ¿Porqué salvarle el culo a ese tipo cuarentón y poco amable, porqué a él?

Esa noche en el hotel, la secretaria del sr. Andrade, el que iba a cargo de todo, o sea, el cabron del baile, la secre, la Valentina Mackenna, lo pilló caminando por uno de los pasillos, fumando, fingiendo que no pasaba nada, mientras afuera corría un viento que te lo encargo, le pidió que si porfa, Bastián, ¿puedes acompañarme a una copa?, y él, que no bebo, en serio, y ella, que anda, una sola, que me siento solita, y él, que apaga el cigarro en un cenicero improvisado, y que por ser tú no más...
- ¿Verdad? – dijo ella mientras él le servía ese champagne que ella pidió, en el comedor casi desierto del hotel.
- ¿Qué?
- que sales con la hija del jefe...
“Fantástico”, pensó él llenando su vaso.
- no, ¿quién dijo eso?
- es el rumor que corre por toda la empresa...
La Valentina parecía sonreír con cada palabra.
Y él aprovechó de arremeter sin asco a esa pregunta.
- ¿y es verdad que eres la amante del jefe de mi sección?
Ella lo miró asustada, pero sonrió al final.
- ¿más rumores? – preguntó ella.
- no: los vi saliendo del motel de la otra cuadra de la empresa hace dos semanas.
Ella quedó helada.
- no le he contado a nadie, ni me interesa, no es asunto mío... – aclaró él bebiendo de su copa.
Ella bajó la mirada avergonzada. ¿Cómo podía él saber “eso” exactamente, sin que ella supiera nada de él más que por los rumores?
- mira: por mí nadie se va a enterar, es tu vida, no la mía. – le dijo él serio.
- Bastián, por favor te pido que no le digas a nadie... – suplicó ella mirándolo avergonzada.
- ya te dije que no es mi asunto, Valentina. – dijo él seriamente, pero sin preocupación.- claro que todo tiene su precio...
Ella lo miró sorprendida.
- nunca lo hubiera pensado de ti, Bastián... pedirme eso... o sea, tu me gustas, pero...
- alto ahí, alto ahí. No te he dicho nada, no te imagines cosas. Lo que yo te quiero pedir es información.
Ella asustada que no podía más.
- ¿qué tipo de información? – dijo ella.
Bastián sirvió otra copa para ella.
- mira, Vale, tu me caes rebién, en serio, y no quiero... ah, al carajo, ¿sabes que cresta pasa entre el Gutiérrez y el Andrade?
- nada que yo sepa...
- ¿no te ha dicho nada el jefe de sección?
- ¿de qué?
- hace algunos meses se perdieron doce millones de pesos de la empresa, maquillaron los informes, y Gutiérrez lo descubrió y lo quieren cagar por miedo a que dé cuenta en el Servicio de impuestos, ¿no sabías?
- ¿de donde sacaste esa información?
- Tú eres la que trabaja en finanzas, ¿o no? ¿Por qué no sabes lo que pasa con las platas que se supone ustedes administran?
- de verdad que si eso pasó no fue en finanzas...
Bastián sonrió con ironía.
- gracias... – le dijo.
- ¿porqué?
- solo quería saber si había sido en finanzas o en contabilidad donde se perdió la plata.
Valentina volvió a quedar en blanco.
- pero... pero tu...
- ahora falta saber a dónde se fue esa plata. – aclaró Bastián. - ¿no te conté que estudié contaduría y administración también?
Ella se quedó mirándolo, tratando de aclarar las cosas.
- ¿vamos a una disco? – le dijo él bebiendo de su copa.
- pero si se supone que tu eres gay...
Bastián se rió de buena gana.
- si fuera homosexual no se correrían rumores por la empresa de que ando con la hija del súper jefe, ¿o no?
Ella se sonrió casi con incredulidad.

* * * *

Bastián casi no cabía en sí cuando los aplausos llenaron el auditorio de la UMAG a lo que Gutiérrez finalizaba su discurso, y le dio una mirada al sr. Andrade, que aplaudía con desgano, con cara de choreado, y entonces Bastián subió al palco y fue el primero en felicitar a Gutiérrez con un abrazo fuerte.
La Valentina le dio una mirada medio cómplice a Bastián.

Al final, las cifras azules en las carpetas, las fotos de los foros, las expos, las galerías. Todo bien. Al carajo de bien.
Y la cara de algunos cuando llegaron a la empresa ese lunes, las caras de esos cerdos, y la próxima denuncia y ascenso de Gutiérrez a jefe de personal de la sección finanzas, Bastián que no contaban con su astucia, hijos de la gran puta, no se lo esperaban de ese modo...
En realidad, nadie lo esperaba de ese modo. No de Bastián, no de Gutiérrez, no de la Valentina, que terminó peleada con el jefe de la sección de Bastián, que era su amante.
Y Bastián, celebrando a puerta cerrada, cerveza en mano, peli de terror en la tv, y la duda de esos rumores de que él, justamente él, maldita sea, andaba con la hija del jefe, la de 14, la de siempre, esa que iba a darse una vuelta a la empresa a ver a su papá, pero que en realidad siempre pasaba a verlo a él, que estaba o pegado en el computador, café en la mano, cigarro en la boca, lápiz en la oreja, o mirando por la ventana con un café descansando un poco de la pantalla brillante, y ella que llegaba ante la vista de todos llamándole “tío” cuando mejor le decía Bastián no más, ¿no ves que me joden los demás?, y ella que se reía, que vine a ver a mi viejo, pero que no me pesca, en cambio tú sí...
Y Bastián celebrando y mirando el celular que suena anunciando otra de esas miles de llamadas que ella le hacía, y que él no iba a contestar ni loco...